No se trata únicamente de decoración. Tampoco de esperar que una piedra cambie nuestra vida. Se trata de crear espacios que nos recuerden cómo queremos sentirnos.
Hay momentos en los que la vida nos invita a bajar el ritmo. Días en los que dejamos de correr detrás de pendientes y simplemente nos dedicamos a cuidar, acompañar y estar presentes.
Cada cumpleaños marca algo más que el paso de un año.
Es un portal simbólico. Un momento para agradecer lo vivido, honrar los aprendizajes y abrir espacio para lo nuevo que está por llegar.
El Citrino es una variedad de cuarzo de color amarillo dorado. Su nombre proviene del francés “citron”, que significa limón, debido a sus tonalidades cálidas y brillantes.
En muchas tradiciones se lo conoce como “la piedra de la abundancia”
Cada paso que te propongo está pensado para que puedas hacerlo con amor y sin prisas. La idea es que conectes con tu espacio y con vos mismo, para que la energía fluya y te acompañe en tu crecimiento personal.